Al elegir el primer producto, pregunta si es fácil de operar, no solo si puede venderse bien. Las devoluciones altas o las dudas complejas cansan muy rápido.
El precio y el margen importan, pero también el riesgo de inventario y la carga de soporte. Al inicio, una operación repetible vale más que una gran cifra.
Aprende primero con un producto pequeño y luego amplía el catálogo.